Experiencias de bachillerato a distancia

Número 7, febrero 2012

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Alcances y posibilidades de la educación a distancia en la sociedad del conocimiento. El caso de la Universidad Virtual del Estado de Guanajuato Víctor del Carmen Avendaño Porras*

Resumen

El hombre cibernético como tal, ha pasado de la noche a la mañana a ser el protagonista de todos los espacios sociales en los cuales se desarrolla el ser humano. El impulso actual de la educación a distancia con su portentosa tecnología se está transformando en la modalidad preferente en el terreno educativo, tanto formal como informal. En muchas universidades e instituciones de educación superior de México ya se ofertan cursos de todo tipo por Internet. En esta vorágine ha surgido la Universidad Virtual del Estado de Guanajuato, que es, evidentemente, una oportunidad de aprendizaje, pues requiere afrontar los desafíos propios de un proceso inédito en la educación pública de México.

Palabras clave: Cibereducación, universidad, conocimiento, información.

Introducción

La vida moderna se torna asfixiante, el exhausto aldeano de la red acostumbra dialogar de su exuberante mundo en la selva digital. Es éste un modo de representar el estilo de vida en una colectividad conectada a la red, pero es asimismo tergiversada, como consigue corroborar cualquiera que haya profundizado en una selva auténtica, donde sus residentes animales no se cercenan a sí mismos, ni embisten a su progenie, no engendran cánceres ni se hacen idólatras, no sufren gordura ni cometen asesinatos. Hay, pues, una contradicción básica entre las dos selvas y sus habitantes.

¿Será aceptable preconcebir al hombre cibernético como sucesor del hombre que hace y fabrica? Llegados a tal punto, es oportuno no hablar ya de continuaciones sino más bien de unificación; apropiarse del pasado y del presente con toda su superabundancia de información y complejidad para procesarla, es decir, transportar al hombre cibernético al hoy y vislumbrar el futuro para integrarlo a las resoluciones y tomas de decisiones.

El famoso autor de El mono desnudo, Desmond Morris, escudriña un algo que a lo mejor no se ha ido. El hombre que hace y fabrica objetos es reconfigurado por el objeto mismo, del cual no precisa una comprensión especializada para complacerse de él mismo. En efecto, tampoco requiere entender mucho de Internet, ni poseer toda la sapiencia del mass media que esto envuelve para ser influido por él.

El firmamento informático al mismo tiempo de haber erigido un idioma propio, ha violentado el pensamiento moderno, concibiendo uno  nuevo, una extraña forma de acercarse a lo cotidiano para hipertexturizar el tiempo y desconfigurar el espacio.

Entonces podría decirse que la mediatización telemática es el puente entre el hombre que hace y fabrica y el hombre cibernético, ese que es dominado por la red y se hace esclavo de la cosa creada.

Generar conocimiento: Principal reto de las instituciones a distancia en México

La educación media superior y superior en México ha iniciado una flamante era. Su tabernáculo blindado, su demarcación territorial, su modelo de enseñanza-aprendizaje pronto será un recuerdo.

La educación media superior y superior ha sido y es, el recinto al que los individuos acuden en demanda de cultura y conocimiento, y por el que se renuncia a otros afanes de la vida para ensanchar las perspectivas intelectuales. En este sentido, la universidad es un tabernáculo, una organización que ha logrado ensamblar el espacio y el tiempo y salvaguardar a sus residentes de la algarabía que envuelve al mundo. Esta entidad comprende legendariamente tres tareas primordiales: producir, impartir y preservar el conocimiento.1

El hecho de que las universidades floreciesen como sitios concretamente consagrados a la cultura y al conocimiento, se debe a dos agentes que coadyuvaron a este hecho. El primero fue la carencia de cultura y conocimiento y la comprensión de sus orígenes, igualmente que la obligación de concurrir allí adonde la cultura y el conocimiento moraban, y adonde el poseedor de tal cultura y conocimiento habitaban. La cultura y el conocimiento no acudían al individuo; sino que el interesado y posibilitado tenía que ir y obtenerlo. Todo esto demandaba tiempo, establecía un compromiso exclusivo, no  era una actividad que se asumiría mientras se estaban realizando otras cosas. El segundo agente era la pretensión de separar el conocimiento de las tareas propias de la vida corriente.2

Con la construcción de campus virtuales en gran número de universidades e institutos públicos y privados desde hace una década y más recientemente, con la Universidad Virtual del Estado de Guanajuato (UVEG), se personifica el anticipo de un sistema de educación media superior y superior que desafía la segregación de la cultura y el conocimiento. De repente es posible estudiar casi cualquier carrera desde casi cualquier sitio, y es posible conseguir cuantiosa información acopiada en bases de datos y bases de conocimiento en muy reducido tiempo, con poco esfuerzo, y sin salir de casa.

Las tres tareas de la educación superior hoy día son cómodamente conjugadas por los sistemas electrónicos, sin embargo, este vertiginoso cambio representa que las ciberinstituciones en México enfrenten los mismos retos y desafíos que ya se están afrontando en Estados Unidos y Europa.3

El primer reto es la gestión del conocimiento ya existente que plantea un desafío de gran interés, pues se requiere que el conocimiento generado se integre a la práctica, con el fin de solucionar problemas reales.

La Universidad ha sido a lo largo de la historia administradora del conocimiento, así como la responsable de transferirlo por medio de la docencia. No obstante, el acceso al mismo es cada día más fácil sin necesidad de ser estudiante universitario. Además, cada vez se estima menos importante su adquisición y se le suma mayor trascendencia al perfeccionamiento de destrezas personales. Evidentemente esto va a modificar los métodos por medio de los cuales se obtiene el conocimiento, provocando que la valoración de desempeño de la ciberuniversidad se base en lo expeditivo que sea su conocimiento sobre la correspondencia del mundo real.

Además, se requiere de un impulso suplementario que concrete objetivos de perfeccionamiento de destrezas y actitudes desde el bachillerato, permitiendo la natural evolución de las metodologías didácticas y su aprendizaje, para conseguir su posterior aplicación en la universidad, que favorecerá un ambiente propicio para la conformación de una cultura que facilite herramientas a los estudiantes para afrontar la sociedad del conocimiento y concebirla como un ambiente abierto, con alcance global, para el desarrollo de habilidades y destrezas aplicables al mundo real.4

La gestión del conocimiento se está transformando en un elemento de competitividad para las universidades, que al contrario de trasladarnos a la pasividad pondrá en entredicho los cánones en los que hemos fundamentado nuestra tarea educativa hasta el momento.

Por otra parte se presenta el reto de la producción de conocimiento nuevo que plantea un desafío descomunal. Las instituciones de educación superior se han dado cuenta de que el éxito ya no sólo estriba en su eficiencia terminal, ni del número de egresados titulados, ni la disminución en índices reprobatorios, dado que no obstante estos agentes hayan sido y continúen siendo trascendentales, con el advenimiento de las ciberuniversidades, prepondera la importancia por perfeccionarse en la creación de conocimiento, trasmitirlo a la comunidad y materializarlo en acciones que conduzcan a la generación de nuevos adelantos tecnológicos, reformas políticas adecuadas al momento histórico, procedimientos quirúrgicos más rápidos y económicos, artículos domésticos que simplifiquen las tareas diarias en la casa y en la oficina, etcétera.

Por tanto, una institución de educación superior con capacidad para crear, trasmitir y materializar el conocimiento podrá definirse como una universidad inteligente.

Las instituciones de educación superior que lograrán superar este reto, serán las que exploten la información que poseen de ellas mismas y de su entorno, pues esta información les servirá para la toma de decisiones; no obstante para que estas instituciones puedan evolucionar y reconvertir esta información en conocimiento, favoreciéndose realmente del valor de las tecnologías de la información, necesitan gestionar esa información de manera estratégica y procurar que el conocimiento nuevo contenga las siguientes características, según Vivar:5

  • Colectivo, que conciba la cooperación interinstitucional como instrumento de creación y perfeccionamiento, propagación y deleite del conocimiento producido en todas las áreas.

  • Combinatorio, para desplegar un abanico de opciones, que admitan diferentes posibilidades de respuesta.

  • Local y global, es decir el desarrollado a partir de un entendimiento contextual, desde las lógicas culturales en las que se inscriben.

  • Tácito y explícito, es decir, desde el que se desarrolla con base en las ideologías, estilos de vida y puntos de vista particulares, hasta el que se desarrolla formal y metódicamente.

La creación del conocimiento en la ciberuniversidad deberá generarse con la interacción de los puntos señalados que le conferirán a la institución de educación superior una capacidad amplia para maniobrar con inteligencia y creatividad; además de estar preparada para acondicionarse de manera acertada y vertiginosa a las variaciones de los múltiples modelos educativos, ingresar en un proceso de aprendizaje constante que la faculte para prescindir de las representaciones mentales caducas, así como descubrir, modificar, crear y recrear gracias a la experiencia y bagaje tácito y explícito de sus investigadores y académicos.

Por último se plantea el reto de la enseñanza-aprendizaje del conocimiento gestionado y producido que mientras más fundamentos y sustentos de diversas áreas del conocimiento ofrezca, más desafiará al alumno a explorar, examinar y ahondar tanto la significación como el alcance que adjudica al contenido académico por aprender. La enseñanza-aprendizaje en la ciberuniversidad, por tanto, no se concibe como una simple transferencia o superposición de contenidos académicos, sino como un asunto de interpretación personal de ese contenido que se construye a partir de un conjunto de componentes que se amoldan a la configuración cognoscitiva del alumno y que se establece como elemento substancial para la eficacia del aprendizaje.

El arquetipo de la educación media superior y superior a distancia en México debe ofrecer un cimiento multidisciplinario, centrado en el factor humano, correspondiente con una tipificación cultural generadora de paz, conducido por una norma de conducta universal y con capacidad para que la sociedad adquiera niveles convenientes de prosperidad y progreso sostenible. Se necesita de una mayor difusión y propagación de los programas a distancia que las diversas instituciones de educación superior ofertan, así como de impulso público y privado para compensar la demanda social.6

El paradigma de formación profesional a distancia que comienza a rendir sus primeros frutos, en los años venideros deberá ser más armónico, más humano, más consumado, siempre acentuando la configuración del currículum que condescienda una conspicua formación profesional para el mercado laboral.

Los diversos representantes del proceso educativo deben ser competentes para generar e innovar el conocimiento con una perspectiva holística más que reproducirlo como una circunstancia primordial para suscitar un crecimiento autónomo de los estudiantes, para lo cual es necesario vigorizar las redes de propagación de la ciencia y tecnología a nivel global. El modelo educativo a distancia debe enfocarse en la centralidad del estudiante, reconocer sus diferencias particulares en los métodos de aprendizaje y tener en cuenta al docente para proyectar y comunicar sus prácticas mediante métodos.7

Respecto a los procesos académicos, debe propagarse la individualización de la enseñanza-aprendizaje, así como favorecer un enfoque de competencias laborales, fortalecer el vocacionalismo, la deshomologación de los sueldos del personal docente y la refrendación de su desempeño por dependencias externas. Conseguir el fortalecimiento de cuerpos académicos que efectúen acciones de invención, generación y aplicación del conocimiento que solucione las dificultades del contexto socioeconómico.8

Para lograr el cometido de generar conocimiento en los diversos programas a distancia, es ineludible homologar los planes de estudio en educación superior, de tal manera que se logren componendas entre los diversos sistemas, por lo que es preciso cimentar un programa abierto, así como la fundación de redes interinstitucionales, que por medio de sus cuerpos colegiados logren reformas académicas.9

La cibereducación

En términos históricos, la aparición de la cibereducación es reciente y sus impactos todavía no han sido calculados. Aún no se sabe si el aprendizaje a distancia puede ser un remedio para los problemas de espacio-tiempo a los que se enfrenta el sistema universitario tradicional.

Las principales ciberuniversidades del mundo comenzaron a surgir en la década de 1960 como una resolución a la gradual petición de instituciones educativas. Entre las ciberuniversidades precursoras, se hallan:

  • La Universidad de Sudáfrica, que es la más antigua y que actualmente cuenta con más de 250 mil alumnos.

  • La Open University del Reino Unido, donde han estudiado desde su fundación más de 3 millones de alumnos.

  • La Athabasca University de Canadá en 1972.

  • La Universidad Nacional de Educación a Distancia de España (UNED) en 1972.

  • La Open University de Israel en 1974.

  • La Fern Universitat de Alemania en 1975.

En México, la variante de educación abierta y a distancia nació en la década de 1970, con la estructuración y puesta en marcha del Sistema de Universidad Abierta (SUA) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En este marco histórico ha surgido el programa de la UVEG que pretende promover la educación abierta y a distancia con normas y patrones de calidad e innovación dinámica, otorgándole mayor importancia a las zonas más apartadas y a los grupos marginados que carecen de oportunidades para acceder a la educación superior.

Si se examina al sistema educativo se advertirá que en medio de todos los subsistemas que determinan al complejo conjunto, no sólo está la educación formal, sino además la educación de la calle, la de la familia, la del trabajo, la de la milicia, la del manicomio, la de la iglesia, la del deporte, entre (un ilimitado) otros.10

No obstante la presencia de este nuevo programa educativo en México, los resultados no han sido concluyentes en la instauración de una sociedad armonizada y equitativa. De allí mana la obligación moral de la UVEG por encontrar un útero axiológico que encamine a la tarea de educar en todos los sentidos a sus integrantes y de redefinir las reglas políticas que han de impulsar su desarrollo.

Lo más interesante es que la utilización de la UVEG se encuentra abierta a usuarios no especialistas en computación, con diversas destrezas, formación y edades, razón por la cual será necesario crear lenguajes que permitan la comunicación interactiva entre los contenidos digitales y los usuarios. Dada la premura de los cambios en la forma que se gestiona, genera y transmite el conocimiento, la reivindicación de un aprendizaje individualizado para cada usuario en cualquier parte de México, e incluso del mundo, se convierte en una realidad.

El ejemplo de la UVEG propone franquear los bordes del tiempo y del espacio, se centra en la complicidad y la autohegemonía de los alumnos, proporciona la reciprocidad entre copartícipes, incluyendo a compañeros, profesores y expertos; enaltece la usanza de la información y facilita un aprendizaje individualizado para cada usuario.

Su modelo educativo se fundamenta en la puesta en marcha de un currículum flexible, un ambiente de libertad en cuanto a tiempos, la utilización de métodos activos y el uso de herramientas que autogestionen el aprendizaje.

Por otra parte, su modelo pedagógico se caracteriza por su flexibilidad para elegir un plan de estudios adecuado a la circunstancia de cada individuo, la personalización de sus contenidos, que está dirigido a personas de todas las edades e ideologías, además la interacción entre alumnos y docente y  la cooperación como estrategia de aprendizaje y generación de conocimiento. Por último, su modelo tecnológico que se basa en la diversidad de recursos educativos y en su sistema de evaluación mediante rúbricas.

No obstante todos los puntos antes señalados, es posible que la alineación del ejemplo de la UVEG como ciberinstitución conmocionada por el progreso acelerado de las TIC en el mundo, pero principalmente en México y América Latina, no consiga encauzarse por buen camino a no ser que supere los siguientes factores:11

  • Localismo irrelevante. Por múltiples motivos, muchas instituciones de educación superior no se enlazan a las imponentes redes ni llevan a cabo programas de educación a distancia con base en la alineación de sus docentes ni con las instalaciones ajustadas para esta variedad educativa. Continúan al margen de los movimientos educativos globales y sus entidades poseen poca correspondencia con la globalización del conocimiento. Desarrollan una postura vegetativa y a duras penas gozan del acceso a la subvención para desarrollar planes de investigación científica.

  • Globalización con subordinación. En este contexto las pequeñas instituciones de educación superior han comenzado a fusionarse a los grandes consorcios que han instituido la zona común de planes y proyectos en la manera virtual, pese a que invariablemente se sujetan a los adelantos y significaciones de los sistemas a distancia realizados y difícilmente forjan vida académica de forma independiente. El desarrollo de sus contenidos virtuales y objetos virtuales de aprendizaje son los éxitos más trascendentales en estas instituciones que apenas tienen capital propio para crear carreras de nivel licenciatura o posgrado de calidad y completamente a distancia.

  • Globalización con interacción. Estas instituciones de educación superior transfieren conocimiento de modo participativo. Lo que implica una imponderable ensambladura entre el conocimiento abstracto y el contextualizado, en correspondencia con las culturas regionales. En este contexto, es necesario vislumbrar una innovación para la gestión regional bajo una táctica de “acción comunicativa-reflexiva”. En todo caso, México tiene la urgencia de disponer con instituciones de educación superior que favorezcan el progreso del país, de promover la creación del conocimiento mediante investigaciones sobresalientes en el contexto local y global.12

La delineación del nuevo sistema educativo nacional tiene que prescindir de su enfoque de formador de mano de obra barata para repercutir en la generación de conocimientos nuevos. La innovación de la educación superior a distancia tiene que centralizarse en formar a los estudiantes para enfrentar un mercado laboral competitivo, lo cual supone una disposición multidisciplinaria de los conocimientos tecnológicos que involucran esquemas curriculares complicados, en función de las responsabilidades para coadyuvar al progreso de la sociedad.

El perfil de las instituciones de educación superior del futuro próximo corresponde al de organismos diversificados, encauzados hacia la gestión y generación de conocimientos interdisciplinarios en espera de ser trasmitidos a la sociedad.

Las distintas maneras de gestionar, generar y aplicar el conocimiento demandan la delineación y reestructuración de las prácticas organizacionales. Conviene que las instituciones de educación superior a distancia entrañen un plan social que se propague externamente en todos los contextos del progreso humano.13

Es urgente delinear un modelo de universidad a distancia encauzado hacia la significación utilitaria de la educación, desarrollando programas académicos de calidad con un impulso análogo a funciones de valoración de sus indicadores, que deben ser determinados por cuerpos académicos arraigados en las instituciones de educación superior a distancia, pues la eficacia académica de estos programas será la esencia para acrecentar los procedimientos de legitimación y encauzar el incremento cuantitativo.

La evolución didáctica de las instituciones de educación a distancia debe conducir hacia la generación de conocimiento que solucione problemas generados por los procesos de globalización económica, social y tecnológica, para hallar soluciones posibles a las contrariedades que la evolución provoca.

Conclusiones

Consta ya una percepción de la crisis de la educación superior en México producida por problemas de eficacia, competencia y consecución de su principal función por parte de todos los representantes educativos, internos y externos.

La UVEG debe comprometerse a satisfacer los esquemas internacionales y la dinámica de los procesos de globalización de la información. En este orden de ideas, la principal tarea de la UVEG será la gestión y generación del conocimiento mediante la producción de investigaciones científicas, tecnológicas, sociales y culturales.

La competitividad de las instituciones de educación superior será cada vez más globalizada, por lo que se demanda evolucionar los procesos corporativos mediante la salvaguardia del capital social con planes y programas que solventen las contrariedades del desarrollo, por lo que resulta un reto imperioso el impulso del perfeccionamiento y uso generalizado de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación.

Bibliografía

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Vivar, J. (1971), Principios y tareas de la universidad, Ecuador, Universidad de Loja.

 

*Profesor de tiempo completo, Dirección de Investigación y Posgrado, Universidad Virtual del Estado de Guanajuato, viavendano@uveg.edu.mx

_________________________
1
L. Luzuriaga, Historia de la educación y de la pedagogía, 19a. ed., Argentina, Losada, 1980.

2 M. Bayen, Historia de las universidades, Francia, Oikos-Tau, 1978.

3 L. Lazara y A. Tiana, Problemas y desafíos para la educación en el siglo XXI en Europa y América Latina, España, Universidad de Valencia, 2001.

4 E. Luengo, Tendencias de la educación superior en México: una lectura desde la perspectiva de la complejidad, México, Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Supeior, 2003.

5 J. Vivar, Principios y tareas de la universidad,Ecuador, Universidad de Loja, 1971.

6 M. Catells, La era de la información: Economía, sociedad y cultura, España, Siglo XXI, 2004.

7 J. Duart y A. Sangrà, Aprender en la virtualidad, vol. 2, España, Edicions de la Universitat Oberta de Catalunya, 2000.

8 R. Aparici, La revolución de los medios audiovisuales: educación y nuevas tecnologías, 2a. ed., España, Ediciones de la Torre, 1996.

9 C. García, Situación y principales dinámicas de transformación de la educación superior en América Latina, 2a. ed., CRESALC/Unesco, 1997.

10 A. García-Valcárcel et al., Perspectivas de las nuevas tecnologías en la educación, España, Narcea ediciones, 1996.

11 B. Fainholc, La interactividad en la educación a distancia: acerca de un marco teórico posible, Argentina, Cediproe, 2000.

12 C. Tünnermann, La educación superior en el umbral del siglo XXI, 2a. ed., México, IESALC/Unesco, 1998.

13 L. García, La educación a distancia: de la teoría a la práctica, Barcelona, Ariel, 2001.

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